DEL TACÓGRAFO ANALÓGICO AL TACÓGRAFO INTELIGENTE

14/01/2020

Desde el 15 de junio de 2019 los vehículos matriculados por primera vez deben llevar instalados tacógrafos inteligentes

 

Los orígenes del tacógrafo se remontan a 1887, cuando Gustav Adolf Hasler desarrolló el tacógrafo para medir la velocidad de las locomotoras ideado por el ingeniero alemán Philipp Christian Maximilian Maria von Weber, nacido en Dresde en 1822. Desde entonces el tacógrafo ha sido objeto de importantes avances técnicos y evolución normativa, que desde el GRUPO ASATRA repasamos:

Si bien Alemania fue el primer país en contemplar, en 1952, el uso de un sistema de control y de registro en todos los vehículos comerciales con MMA superior a 7.500 kg, con la entrada en vigor del Reglamento (CEE) 543/69 del Consejo, se obligó a los miembros de la tripulación a llevar consigo una libreta individual de control donde debían anotar manualmente los tiempos dedicados a las actividades, la cual fue substituida, tras la aprobación del Reglamento (CEE) 1463/70 del Consejo, de 20 de julio, por un aparato de control.

España entró a formar parte de la Unión Europea el 1 de enero de 1986, por lo que también se vio afectada por las disposiciones del Reglamento (CEE) 3821/85 del Consejo, de 20 de diciembre, que establecían la obligación de instalar y utilizar el aparato de control, por entonces analógico, en vehículos destinados al transporte por carretera de viajeros o de mercancías que hubieran sido matriculados en un Estado miembro. 

Si bien el tacógrafo analógico había sufrido modificaciones conforme al progreso técnico que habían supuesto una mejora en su funcionamiento, el Anexo 1 B del Reglamento (CEE) 3821/85 del Consejo, aprobado por el Reglamento 1360/2002, introdujo la regulación del nuevo aparato de control, el tacógrafo digital, cuya implementación en España fue regulada por la Orden FOM/1190/2005, de 25 de abril, y de carácter obligatorio desde el 1 de enero de 2006 para los vehículos, matriculados por primera vez, de más de 3,5 toneladas o con capacidad para transportar a 9 o más personas, incluido el conductor. 

Algunos años más tarde, el Reglamento (UE) 165/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de febrero, relativo a los tacógrafos en el transporte por carretera, derogó el ya conocido Reglamento (CEE) 3821/85 del Consejo, de 20 de diciembre, y estableció en su artículo 8 la obligación de los vehículos matriculados por primera vez a partir del año 2019 de disponer de tacógrafo inteligente, el tacógrafo de nueva generación.

A diferencia de sus antecesores, el tacógrafo inteligente se conecta a un sistema de posicionamiento basado en un sistema de navegación por satélite, que permite el registro de la posición del vehículo de forma automática, tanto del lugar de inicio como del lugar de finalización del periodo de trabajo diario, así como cada 3 horas de conducción acumulada.

Una de las novedades que supone la introducción del tacógrafo inteligente o de nueva generación es la posibilidad de que éste se comunique con las autoridades competentes cuando el vehículo esté en movimiento, de tal manera que se garantiza una mayor selectividad de los controles en carretera. Resulta importante aclarar que dicha comunicación con el tacógrafo está protegida y únicamente se establece “cuando así lo solicite el aparato de las autoridades de control”, limitándose el acceso a los datos que hayan sido comunicados sólo a las autoridades de control habilitadas y a los talleres, con el fin de revisar la correcta operatividad del aparato de control.

Durante la comunicación la autoridad competente se limitará a intercambiar datos que guarden relación con una posible manipulación o uso indebido del aparato de control, siendo estos datos borrados en el plazo máximo de 3 horas después de que haya tenido lugar la comunicación, en caso de no detectarse ninguna irregularidad de esta naturaleza. Finalmente, otra cuestión de suma importancia es que “en ningún caso una comunicación a distancia a efectos de detección temprana del tipo descrito en el presente artículo llevará automáticamente a la imposición de multas o sanciones al conductor o a la empresa de transporte”, si bien la autoridad competente podrá realizar las comprobaciones del vehículo y del tacógrafo para revisar que no haya tenido lugar la manipulación o uso indebido del aparato de control.